El Poder de la Autoestima - Nathaniel Branden - Resumen del libro en Español

El Poder de la Autoestima – Nathaniel Branden – Resumen del libro en Español

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de hacer algo para sacarlo.

Finalmente, el campesino pensó que el burro ya era viejo y el pozo estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; decidió que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Así que llamó a sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a echar tierra dentro del pozo para sepultar vivo al animal.

El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente mientras le caía encima la tierra. Luego, para sorpresa de todos, se quedó callado después de unas cuantas paladas de tierra.

El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y la aplastaba con las patas, quedando encima de ella.

Aunque sorprendidos, el campesino y sus vecinos entendieron pronto lo que estaba ocurriendo, y continuaron echando con empeño paladas de tierra al pozo.

Muy pronto todo el mundo vio asombrado cómo el burro, gracias a la montaña de tierra que se había formado, llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…

Esta historia es un ejemplo de superación, de cómo no darnos por vencidos aunque no veamos la salida en una situación adversa.

 

Los seres humanos tenemos una cualidad esencial que hace que podamos resistir mejor las adversidades de la vida, y también realizarnos en todo nuestro potencial. Se trata de la autoestima.

En su libro, El Poder de la Autoestima, Nathaniel Branden, señala que es una necesidad básica para el desarrollo personal y profesional, algo así como el sistema inmunológico de la conciencia, a la que le da fortaleza, resistencia y capacidad de regeneración. En otra palabras, evita que nos derrumbemos ante circunstancias que realmente podemos vencer.

 

Más específicamente, la autoestima consiste en lo siguiente:

  1. Confianza en nuestra capacidad de pensar y de afrontar los desafíos básicos de la vida.

  2. El sentimiento de ser dignos.

  3. Confianza en nuestro derecho a ser felices, de merecer, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos.

 

Si tenemos confianza objetiva en nuestra mente y valor, si nos sentimos seguros de nosotros mismos, es probable que pensemos que el mundo está abierto para nosotros y que respondamos

apropiadamente a sus desafíos y oportunidades. La autoestima fortalece, da energía, motiva. Nos impulsa a alcanzar logros y nos permite complacernos y enorgullecernos de ellos:

experimentar satisfacción.

Según esto, podría parecer que lo único que necesitamos para asegurar la felicidad y el éxito es un sentido positivo de autovalía. El tema es más complejo. Tenemos más de una necesidad y no hay una solución única a todos los problemas de nuestra existencia. Pero sin autoestima, nuestra capacidad para funcionar queda trabada.

 

¿Es posible tener demasiada autoestima?

No, no lo es; no es más posible que tener demasiada salud física. Pero a veces se confunde autoestima con vanagloria, jactancia o arrogancia; pero estos rasgos no reflejan demasiada autoestima sino demasiado poca. Las personas con una autoestima alta no se ven impulsadas a mostrarse superiores a los demás; no buscan probar su valor midiéndose según un estándar comparativo. Se alegran de ser como son, no de ser mejores que otra persona.

 

La autoestima tiene dos aspectos interrelacionados:

 

  1. Un sentido de eficacia personal (AUTOEFICACIA).

  2. Un sentido de mérito personal (AUTODIGNIDAD).

AUTOEFICACIA significa confianza en el funcionamiento de mi mente, en mi capacidad de pensar, de comprender.

AUTODIGNIDAD quiere decir seguridad de mi valor; una actitud afirmativa hacia mi derecho de vivir y de ser feliz; comodidad al expresar apropiadamente mis pensamientos, deseos y necesidades; sentir que la alegría es mi derecho natural.

 

Para ser auténtica autoestima, la experiencia debe basarse en la realidad. Es algo más que una simple cuestión de “sentirse bien con uno mismo”, un estado que, al menos

temporalmente, puede conseguirse de diferentes maneras: desde tener relaciones sexuales

placenteras hasta comprar un traje nuevo, recibir un cumplido o tomar drogas.

 

La autoestima corresponde a aquello que depende única y exclusivamente de nuestra elección

volitiva. No puede estar en función de la familia en la que nacimos, o de nuestra raza o del color de nuestra piel.

 

Estos son valores a los cuales a veces las personas se aferran para eludir la responsabilidad de lograr una autoestima auténtica. En realidad, son fuentes de pseudoautoestima.

 

¿Se puede experimentar placer legítimo con alguno de estos

valores? Por supuesto. ¿Pueden brindar apoyo provisional a egos frágiles y en desarrollo?

Probablemente. Pero no reemplazan a la conciencia, responsabilidad o integridad. No son fuentes de autoeficacia o autodignidad. Incluso pueden convertirse en fuentes de autoengaño.

 

La pseudoautoestima nos puede llevar, por ejemplo, a buscar la autoestima a través de la popularidad, prestigio, adquisiciones materiales o “logros” sexuales. En lugar de valorar la autenticidad personal, la conciencia, la responsabilidad e integridad, podemos valorar el hecho de pertenecer a los clubes adecuados, a la iglesia adecuada o al partido político adecuado.

 

En vez de practicar la autoafirmación apropiada, podemos sustituirla por una lealtad ciega a un grupo en particular. En vez de buscar la autodignidad a través de la honestidad, podemos hacerlo a través de la filantropía (“Debo de ser una buena persona, realizo ‘buenas obras”). En lugar de luchar por obtener capacidad, podemos perseguir el “poder” de manipular o controlar a otras personas.

 

Pueden quererme mi familia, mi pareja y mis amigos, y a pesar de ello no quererme yo mismo. Debes aprender a quererte y a valorarte sin compararte con los demás.

 

La autoestima es siempre una experiencia íntima; es lo que pensamos y sentimos con respecto a

nosotros mismos, no lo que otra persona piensa y siente con respecto a nosotros. La autoestima es realmente la reputación que obtenemos ante nosotros mismos.

 

Si tienes una autoestima positiva, verás cada uno de tus problemas como un escalón hacia la cima. Y, haz como el burro de la historia: sacúdete y sigue.

 

Alcanzar el “éxito” sin alcanzar una autoestima positiva es condenarse a sentirse un impostor que vive con la ansiedad de ser descubierto en cualquier momento. Porque cabría preguntarse: ¿el logro siempre produce orgullo?

 

El presidente de una empresa mediana me consultó porque, a pesar de haber tenido un enorme éxito

con su empresa, se sentía deprimido y desdichado sin comprender el motivo. Descubrimos que él

siempre había querido ser investigador científico, pero renunció a su deseo por deferencia a sus

padres, que lo impulsaron hacia una carrera en el mundo de los negocios. No solo no podía sentir

más que un orgullo superficial por sus logros, sino que su autoestima estaba dañada. No era difícil

identificar el motivo. En la cuestión más importante de su vida había subordinado su mente y valores

a los deseos de los demás, por su deseo de sentirse “amado” y de “pertenecer”. Está claro que un

problema de autoestima anterior motivó dicha capitulación.

Su depresión reflejaba una vida con una trayectoria brillante, pero que obviaba sus necesidades más

profundas. Mientras él actuaba dentro de ese marco, el orgullo y la satisfacción estaban fuera de su

alcance. Hasta que no estuviera dispuesto a desafiar esa situación y a enfrentarse al temor de

hacerlo, no habría solución posible.

Obstáculos para el crecimiento de la autoestima

  • Obstáculos en la infancia.

  • Relaciones desastrosas.

  • Dependencia de la opinión de los demás.

  • Adicciones.

Las fuentes de la autoestima

  • La voluntad de comprender.

  • La voluntad de ser eficaz.

  • El pensar de forma independiente.

  • La autoaceptación.

  • La responsabilidad del uno mismo.

 

                La voluntad de comprender. Como ya he resaltado, deberíamos juzgarnos según lo que se encuentra bajo nuestro control volitivo; hacerlo según aquello que depende de la voluntad o las elecciones ajenas es muy peligroso para nuestra autoestima.

Cada vez que vemos hombres y mujeres con una autoestima positiva, vemos que viven

conscientemente. responden a la vida de forma activa y no pasiva

 

 

La voluntad de ser eficaz. Pone el énfasis en la perseverancia frente a las dificultades:

Tener la voluntad de ser eficaces no significa que neguemos los sentimientos de ineficacia cuando surjan, sino que no los aceptamos como permanentes.

De alguna manera, las personas que actúan así saben que hay una alternativa mejor en algún lugar y que algún día encontrarán el camino hacia ella.

 

Nadie puede sentirse eficaz de una manera adecuada (es decir, capaz de enfrentarse a los desafíos de

la vida) si no ha aprendido a diferenciar los hechos de los deseos por una parte, y los temores por

otra.

 

El pensar de forma independiente.

Pensar con independencia —en nuestro trabajo, nuestras relaciones, los valores que guiarán nuestra

vida, las metas que nos fijaremos— es un generador de autoestima. Y de la autoestima positiva surge

una inclinación natural a pensar de forma independiente.

 

La autoestima no se da, se adquiere. Esto puede conseguirse pensando independientemente cuando

no es fácil, cuando puede incluso producir temores, cuando la persona que está pensando lucha

contra sentimientos de incertidumbre e inseguridad y opta por perseverar a pesar de ello.

 

 Autoaceptación. Autoaceptarnos no significa que no se desee cambiar, mejorar o evolucionar. Significa no estar en guerra con nosotros mismos, no negar nuestra realidad actual, en este momento de nuestra existencia. Aceptar lo que soy me exige contemplar mi propia experiencia con una actitud que haga irrelevantes los conceptos de aprobación o desaprobación: el deseo de ser consciente.

 

La responsabilidad del uno mismo. Suelo ver que la transformación más radical ocurre

cuando el paciente advierte que nadie vendrá a rescatarlo.

En realidad, somos responsables de nuestras elecciones y acciones.

No como sujetos de censura o culpa, sino como principales agentes causales en nuestras vidas y comportamiento.

 

El poder de la autoestima en el lugar de trabajo

La autoestima puede ser el recurso psicológico más importante que tenemos para ayudarnos a

afrontar los desafíos del futuro. Estos son especialmente evidentes en el lugar de trabajo, donde

empieza a verse claramente que la autoestima no es un lujo emocional sino un requisito para la

supervivencia.

 

La autoestima desempeña un papel importante en nuestra capacidad para:

  • Tomar decisiones.

  • Cooperar y transmitir entusiasmo y consenso.

  • Sentir que se marca una diferencia.

  • Marcar las propias metas.

  • Aprender.

  • Aceptar los desafíos.

 

Conclusión

Cuantas más elecciones y decisiones necesitemos tomar conscientemente, más urgente será nuestra

necesidad de autoestima. En la medida en que confiemos en la eficacia de nuestras mentes —en

nuestra capacidad de pensar, aprender, comprender— tenderemos a perseverar cuando nos

enfrentemos a desafíos difíciles o complejos.

 

Cuanto más alta sea nuestra autoestima, mejor equipados estaremos para enfrentarnos a la

adversidad en nuestras profesiones y en nuestras vidas personales;

 

Realmente no hay atajos hacia la autoestima positiva; no podemos engañar a la realidad. Si no

vivimos de forma consciente, auténtica, responsable y con integridad, podremos tener éxito, ser

populares, ricos y pertenecer a todos los clubes adecuados, pero solo tendremos peudoautoestima.

 

En el video ofrecemos un resumen de El Poder de la Autoestima, por Nathaniel Branden – Resumen del libro en español